GASOLINAZO Y TARIFAS ELECTRICAS VERDADEROS TORMENTOS FISCALES

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Reza el artículo 22 primer párrafo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lo siguiente: “Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualquier otra pena inusitada y trascendental. Toda pena deberá ser proporcional al delito que sancione al bien jurídico afectado”.

Los constantes incrementos a las gasolinas y a las tarifas de la energía eléctrica, pese a la entrada en vigor de las reformas estructurales de nuestro país, y contrario al Pacto de Certidumbre Tributaria firmado por nuestro flamante gobierno el 27 de febrero de 2014, en la que enfáticamente se dijo que no se plantearán ajustes a la tasa, tarifas y bases disponibles de los impuestos Sobre la Renta (ISR), al Valor Agregado (IVA) y Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) distintas a las ya aprobadas, trae en vilo a cada uno de nosotros los mexicanos de a pie, pues vemos cómo el incremento de los precios en los productos y servicios básicos lacera cada vez más nuestros bolsillos y nos imposibilita para alcanzar una vida decorosa y digna como la misma Carta Magna pregona en su artículo 4º.

Tales alzas en los precios de los productos y servicios que en cascada traen dichos aumentos, son verdaderos tormentos para cada uno de nosotros los mexicanos que vemos reducidos el poder adquisitivo de nuestro salario, pues éste simple se esfuma ipso facto cada vez que lo recibimos.

Lo que contraría lo mandado en los artículos 4º y 123 de la Constitución General de la República que establece, en la parte que interesa, los siguientes postulados:

“Artículo 4º.

Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará.

Toda persona tiene derecho a la protección de la salud.

Toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar. El Estado garantizará el respeto a este derecho. El daño y deterioro ambiental generará responsabilidad para quien lo provoque en términos de lo dispuesto por la ley. 

Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa. La Ley establecerá los instrumentos y apoyos  a fin de alcanzar tal objetivo”.

“Artículo 123:

Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos…”

 

Pues bien, los anteriores mandatos constitucionales una simple entelequia, ya que esta continua alza en tan necesarios y preciados productos y servicios como son las gasolinas y las tarifas de energía eléctrica genera una vida llena de suplicios y aflicciones que afecta la calidad de vida de nosotros los mexicanos, pues redunda en nuestra esfera psicológica y emocional al ver que cada momento con el dinero que recibimos, producto de nuestro esfuerzo laboral, alcanza cada vez menos.

Si bien es verdad que el concepto de tormento de cualquier especie tiene una connotación de medio punitivo, o sea aplicado en la materia penal, también lo es que derivado de los avances constitucionales del año de 2011, plasmados en nuestra Constitución Federal, dicha pena adquiere relevancia de carácter internacional al estar prohibida también en los convenciones internacionales de que México forma parte y sobre todo por constituir dicha práctica de incrementos excesivos y continuos una violación flagrante a los derechos humanos.

Luego, los excesivos, continuos y permanentes incrementos a la gasolina y a las tarifas eléctricas violan no sólo el pacto de certidumbre antes citado, sino que incumplen con los derechos de los mexicanos previstos en la Constitución Federal y atentan a sus derechos humanos, pues todos están obligados a pagar dichos aumentos en forma de impuestos indirectos, sin que éstos sean proporcionales a los salarios que devengamos, pues resultan éstos insuficientes para satisfacer las necesidades básicas y primordiales de un jefe de familia en el plano material, social, cultural y para proveer a la educación obligatoria de los hijos, que reducen la calidad de vida emocional y psicológica de todos los mexicanos al ser sometidos en forma continua al tormento de la especie fiscal que se comenta.

Y se dice que es un tormento, pues tales alzas están directamente asociados a la angustia y aflicción permanentes de no poder alcanzar con el salario y emolumentos devengados, los satisfactores primarios para mantener una vida digna, en salud, alimentación, vivienda y ya no se diga de la familia, sino de uno mismo, pese a que los tormentos de esta especie (fiscal) se encuentran expresamente prohibidas en la constitución y tratados internacionales.

De ahí que el incremento de las impuestos a la gasolina y a las tarifas de la energía eléctrica afectan psicológica y emocionalmente a las personas obligadas al pago de dichos conceptos que detonan en el incremento de suicidios y otras enfermedades que afectan la salud física, por el tormento fiscal incesante y continuo a que estamos sometidos por las políticas del gobierno federal en turno.

 

Carlos Javier Caamal Polanco
Especialista en temas fiscales
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